J me regalo hace unas semanas unos libros, talvez porque sabe que es el mejor regalo que me puede hacer, me trajo los dos tomos del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha encuadernado en cuero, impreso en España e ilustrado, que alguna vez tuve, herencia de mi abuela, preste y nunca más me devolvieron y un libro de Leo Buscaglia llamado ”Vivir, Amar y Aprender” y me desayune... nunca habia leído nada de este pedagogo, denominado “Doctor Amor” que viajo por el mundo enseñando que el amor es un modificador del comportamiento humano “somos humanos cuando amamos” y la verdad es que no bien abrí el libro en la mitad para darle una ojeada, no pude dejar de leer y decidi comenzar por donde debía, es decir, por el principio.Buscaglia habla de los caminos elegidos “Cada camino es uno entre un millón, por ende no hay que olvidar que un camino, no es mas que eso. Si piensas que no debes seguirlo, no te quedes en él bajo ninguna circunstancia. Un camino no es más que un camino. Que lo abandones cuando tu corazón así te lo indique no significa ningún desaire a ti ni a los demás”.
Hace días que ronda en mi cabeza una duda, he leído en el foro que muchas parejas se plantean, después de años de tratamientos, cuando decir basta, cuando bajar los brazos, cuando poner el stop para decir este cuerpo mío no aguanta más.
¿Yo Sabré detenerme?, ¿sabré salirme del camino?, ¿cuantos tratamientos considerare necesarios si no logramos embarazarnos con el primer ICSI?, ¿podrá mi corazón decir basta y renunciar a este sueño que es de dos (o de toda una familia) sin ser egoísta?, ¿como hacer para hacerle entender a J que la adopción no es para mi una opción por el hijo que no llega, sino algo que necesito hacer porque estuve siempre convencida de ello? Hace unos meses comente en el foro de adopción de Infertilidad en Argentina, que encendiéndole una vela, creo que a la Virgen de Carmen, que es la virgencita de mi santo, pidiéndole llorando este milagro de la vida, me quede mirando una estampa hermosa de San José con el niño Jesús en brazos, que me regalo hace un tiempo mi madre y caí en la cuenta que José no era el padre de Jesús y que a pesar de ello lo amo incondicionalmente y me dirán loca, pero sentí entonces que quizás la Virgen me decía “mirá el otro camino”
Ojalá ella logre también que J me acompañe en esta senda distinta y a la vez parecida, porque tiene escollos y es difícil, pero el resultado es el mismo, alguien a quien dar amor incondicional... y que nos llenará la vida de la misma manera.

Algunos de los recuerdos más viejos que tengo me llevan a el sur de la Argentina, al Valle de Río Negro y su aroma a manzanares en el viento, un poco antes a Valcheta y sus acequias, sus espárragos y sus siestas interminables y a mi abuela materna, compinche de mi niñez hasta mi adolescencia, contando historias, dando caminatas y secundando mis juegos. Las fotos de entonces me muestran una niña regordeta, de cachetes colorados y rulos color miel, ya por entonces había perdido los ojos azules cielo, igualitos a los de mi viejo, que tuve por unos meses y fueron la ilusión de la familia


