Ayer tuve un día donde las cosas salieron torcidas... a veces pasa, y llegue a casa con la ca
beza que se me partía de dolor, con la vista que me punzaba, con un humor de mil demonios y me tire en el sillón del living, a oscuras, con toda la casa en un terrible caos... (hace una semana que no se ordena nada porque estaba estudiando para rendir un final) y llego él, que seguro habia tenido un peor día que yo... se le notaba. Llego y se tiro a mi lado en el sillón, me abrazo, me trajo una pastilla de paracetamol y un vaso de agua, me subió los pies al asiento y me masajeo las piernas, pidió comida a una rosticería, improviso la mesa frente al televisor, me dejo ver la novela solo abrazándome, apilo los platos, y nos fuimos a dormir apretaditos. Hoy me di cuenta que a veces tengo que relajarme, dejar mi autoexigencia, pensar menos y sentir más.
Que lindo lo que contas, ojala todas pudieramos sentir el mismo apoyo; que es tan necesario a veces.
ResponderEliminarDichosa de vos...
un Beso.
SOL
Me encanta la forma en que relatas... cariño yo también sufro de ser tan auto exigente conmigo misma y cuando tienes a alguien que te apoya te ayuda mucho, no dejes de exigirte sino que tomate mas descansos... otra forma de organizar el tiempo ayuda mucho
ResponderEliminarSaludos
Muy bién por él!
ResponderEliminarY sí, a veces hay que relajarse y dejar la autoexigencia.
Te mando un abrazo
Si, se que a veces solo se trata de bajar los decibeles, pero me cuesta tanto dejar que alguien tome el timón por tan solo unos minutos...suele ocurrirme que lo permito cuando ya toque fondo...besos
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